De la mano de septiembre llega uno de los momentos más temidos por la mayoría de los escolares. Y es que, por más que los anuncios de grandes superficies nos intenten convencer de lo contrario (con sus canciones, sus bailes y sus chavales extasiados), es difícil encontrar a un niño que se alegre con la vuelta al cole.
Para minimizar el impacto, una buena estrategia consiste en destacar el lado positivo. Reencontrarse con antiguos compañeros, hacer nuevos amigos… y, ¿por qué no? Disfrutar del placer de aprender. Porque, si se utilizan las herramientas adecuadas, aprender puede ser muy divertido.
Sobra decir que hay pocos instrumentos que combinen mejor didáctica y diversión que los juegos de mesa. Desde procesos más abstractos como mejorar la psicomotricidad fina (Tasso) o trabajar la lógica (Tricoda) hasta habilidades sociales más complejas tales como trabajar en equipo (Escape from the Aliens…) o aprender a aceptar la derrota.
Por eso son cada vez más las escuelas que colaboran con ludotecas para explorar el potencial educativo del juego. Recomendando juegos para disfrutar en familia y educar divirtiendo. ¿Hay mejor forma de aprender?
Y, si nada de esto da resultado, siempre puedes apuntar al niño a un casting para un anuncio de la vuelta al cole. No sabemos que les dan, pero desde luego funciona.